José Antonio Giraldo, supervisado por un técnico del Ministerio de Fomento, fue el restaurador de las vidrieras del Teatro Pérez Galdós. Utilizando métodos no agresivos de limpieza, jabón neutro francés y cepillos de hebras especiales. Para Giraldo, el propio Néstor es el pintor de las vidrieras, y están realizadas mediante la superposición de tres tipos de cristales, cuando lo usual son dos.