Tras la reforma, la ciudad ha pasado a tener un nuevo espacio diáfano de 9.000 metros cuadrados, revestido totalmente en piedra de cantería, de estilo moderno y funcional y dotado de una iluminación de bajo consumo y baja intensidad que permite destacar la arquitectura del edificio y los juegos de luces que se producen en las fachadas exteriores del cubo de la caja escénica.