Anexos al salón Saint-Saëns, hay dos pequeños saloncitos situados en los extremos del Saint-Saëns. La parte superior de sus paredes está revestida de papel pintado de color azul ultramar con motivos florales en ocre dorado realizados en fibra vegetal emulando al terciopelo; todo ello como imitación de telas suntuosas, algo que estaba de moda en Europa en el siglo XIX.