Las paredes están revestidas de madera de caoba americana y parte de ellas estucadas con arena extraída de la Playa de Las Canteras. Entre 1926 y 1928, Néstor diseñó para esta sala unas cenefas y unos pequeños corpóreos con alegorías frutales, tallados en madera por el escultor Eduardo Gregorio. También se ocupó Néstor de diseñar las coloristas vidrieras que decoran los ventanales y las originales lámparas que iluminan la estancia.