Los guías voluntarios del Teatro Pérez Galdós son recibidos en el Barbican Hall de Londres como invitados de honor
La expedición, además de asistir a conciertos y musicales, siguió la huella de sus antepasados con una visita al Canary Wharf
Los guías voluntarios del Teatro Pérez Galdós se han convertido en un importante colectivo de dinamización cultural. Entre las muchas actividades que organizan a lo largo del año destaca el viaje a un destino europeo con el objetivo primordial de visitar los más importantes escenarios y asistir a algunos de sus conciertos, como buenos amantes de la música. Tras la experiencia positiva del pasado año, cuando visitaron Viena, hace unos días fueron en busca de nuevas emociones, y para ello eligieron Londres. Allí, durante su visita al Barbican Hall fueron recibidos como invitados de honor por los responsables de la London Symphony Orchestra (LSO).
La última edición del programa de la prestigiosa formación musical recoge incluso la recepción preparada para el grupo de canarios la noche del 29 de abril. La expedición, con el coordinador Bernardino Correa Beningfield al frente, tuvo ocasión de disfrutar de un concierto integrado por Tres Nocturos, de Debussy, Concierto nº 1 para violín de Szymanowski, y El poema del éxtasis, de Scriabin. Los guías no olvidarán el trato amable y el interés demostrado por los responsables de la LSO hacia la actividad que realizan en el Teatro Pérez Galdós.
El viaje cultural, organizado y costeado por los propios guías, contó además con la asistencia a las óperas La hija del Regimiento, de Donizetti y La Bohème, de Puccini, en la Royal Opera House y en el Covent Garden, además de un concierto memorable con obras de Tchaikovsky y Beethoven en el Royal Festival Hall y los musicales Billy Elliot y El rey león.
La música se fue alternando también con largos paseos por la ciudad y visitas a importantes centros con interés histórico, artístico y turístico. En esos recorridos no faltó una especial atención al Canary Wharf, en la actualidad todo un referente comercial de modernidad, pero que para muchos de los visitantes canarios atesora una gran emotividad. No en vano, algunos de los guías son descendientes de aquellos pioneros canarios dedicados a la exportación de fruta y verdura hasta aquel muelle que fue dedicado a finales del siglo XIX a Canarias.