Ernesto Alterio afirma que “Yo, el heredero’, es como un chute de humanidad; habla de la esencia del hombre”
El protagonista y su compañera de reparto Concha Cuetos se han quedado “maravillados” con el Teatro Pérez Galdós, en el que han actuado, pero antes de su reforma
Ernesto Alterio y Concha Cuetos, dos grandes de la escena española, se encuentran ya en Las Palmas de Gran Canaria ansiosos de actuar ante su público sobre un escenario que les ha dejado “maravillados”. Insistentes en lo mucho que les ha impresionado, para bien, la reforma del Teatro Pérez Galdós, los dos actores se adentraron este jueves 24 de noviembre en el emblemático edificio dispuestos a explicar a los periodistas lo ilusionados que están con su actual trabajo.
Yo, el heredero es para ellos una de esas grandes obras de teatro que marcan al actor que la interpreta. Ernesto Alterio y Concha Cuetos encabezan un elenco de doce actores que pondrán en escena la obra de Eduardo de Filippo los días viernes 25 y sábado 26 de noviembre, a las 20.30 horas.
“Para mí”, explicó Alterio, “Yo, el heredero es como un chute de humanidad. Es una obra que habla de la esencia del hombre, que te hace mirar en tu interior y preguntarte cuál es el verdadero camino que debes seguir, más allá de todo el carnaval que te rodea”.
El actor argentino, que tiene ascendencia italiana por parte paterna, aseguró que su trabajo para encarnar el personaje de Ludovico tan ingeniosamente pensado por Eduardo de Filippo le ha servido para reencontrarse con esa parte de su familia paterna y con ese legado que los actores de la generación de su padre, el genial Héctor Alterio, heredaron a su vez del neorrealismo italiano. En ese sentido, Ernesto Alterio manifestó: “Siento que este trabajo me ha elegido a mí en vez de yo a él, porque mis abuelos por parte de padres eran napolitanos, y me he reencontrado con ellos y con su herencia del neorrealismo. Es curioso que la obra se llame Yo, el heredero, porque siento que estoy heredando todo ese legado”.
El actor, que según palabras de Concha Cuetos “lleva el peso absoluto de la función”, destacó que la buena sintonía que desde el principio ha mantenido con el director Francesco Saponaro le ha dado la oportunidad “de poner algo muy personal siendo a la vez fiel al autor y a la obra”.
Igual de satisfecha por su trabajo en esta producción de Andrea D’Odorico se mostró Concha Cuetos. “Estoy profundamente enamorada de esta obra y de Eduardo de Filippo gracias a Francesco Saponaro, que nos ha descubierto todos los entresijos. Además”, añadió, “vengo con un gran maestro, más joven que yo, pero un maestro que lo da todo sobre el escenario”. Por supuesto, Concha Cuetos se estaba refiriendo con sus últimas palabras a Ernesto Alterio.
Cuetos animó a los periodistas y a todo el público de Canarias a que acudan al Teatro y no pierdan la oportunidad de disfrutar de una obra que definió como “una comedia divertida que cuando tienes la sonrisa sostenida te hace pensar y mover cosas en tu interior”. En opinión de la intérprete de Dorotea, “la obra podría haber sido escrita esta mañana. El gran teatro”, apostilló, “es actual siempre, y esta obra habla mucho de lo que es ser rico y ser pobre; describe perfectamente el momento actual de crisis que vivimos”.
Una obra accesible para ciegos y sordos
Además de a Ernesto Alterio y Concha Cuetos, el director de la Fundación Canaria Teatro Pérez Galdós, que intervino como anfitrión, dio la palabra a la profesora de la Facultad de Traducción e Interpretación y miembro del Grupo de Investigación TELL de la Universidad de las Palmas de Gran Canaria (ULPGC), Jennifer Vela. La profesora agradeció al Teatro Pérez Galdós su colaboración en el proyecto Escena Accesible, que permitirá que la obra Yo, el heredero, pueda ser entendible por personas ciegas y sordas.
Con la importante colaboración también de la Cátedra Telefónica, el proyecto convierte a Yo, el heredero, en la primera obra accesible para personas con discapacidad sensorial de toda Canarias. En realidad, esta experiencia sólo se ha llevado a cabo antes en el Teatro del Liceo, en Barcelona, por lo que el Teatro Pérez Galdós se posiciona como pionero en esta iniciativa.